- No utilizar productos envasados que no hayan sido clasificados
por fuentes confiables como sin gluten (salsas, conservas, flanes,
chocolates, ya que estos pueden tener gluten como aditivo o espesante).
- Las harinas de Trigo, Cebada, Centeno, Avena, Triticale, contienen
cantidades importantes de gluten, existen productos que han sido
sintetizados y que son 100% libres de gluten.
- Nunca cocinar con los mismos utensilios de cocina alimentos
con gluten y sin gluten ya que por más mínima que
sea la dosis de gluten en la dieta del celíaco puede provocar
trastornos importantes, haciendo inútiles los cuidados.
En caso de no poder utilizar utensilios diferentes para cocinar
se deben lavar escrupulosamente los que han sido "contaminados".
- Se debe instruir a los padres, tutores y educadores de niños
celíacos sobre todos los alimentos que debe comer y evitar,
y éstos deben de disciplinar y educar al niño respecto
a su dieta.
- Un niño celíaco puede tomar parte de TODAS las
actividades que se realicen en el colegio y escuela (fiestas de
cumpleaños, actividades extraclase, deportes, campamentos),
siempre y cuando haya un responsable al tanto de su trastorno.
- Se debe animar a los hijos a tomar parte en excursiones, campamentos,
fiestas, etc. Los padres deberán hablar con los responsables
para informarles sobre la dieta que deben seguir y la importancia
de no romperla.
- Los productos como frituras de maíz, galletas, pasteles,
etc. que no tengan claramente en la etiqueta un registro que los
avale como productos sin gluten o que no aparezcan en el dieta
libre de gluten.
RECOMENDACIONES NUTRICIONALES PARA EL RECIÉN NACIDO Y
LACTANTE.
Ya sea que el recién nacido padezca o no la enfermedad celíaca,
los padres deben tener en consideración las siguientes
cuestiones:
Durante los primeros meses de vida del infante, en el momento en
que se le comienzan a introducir nuevos alimentos, es importante
introducir el gluten poco a poco, vigilando cada vez que lo consume
su reacción al nuevo alimento. Asimismo, debe ser introducido
junto con la dieta familiar, esto es, a partir del noveno mes de
vida del niño.
En caso de presentar intolerancia hacia al gluten, consultar el
pediatra cuanto antes. La malabsorción de nutrientes a tan
temprana edad es más riesgosa que a cualquier otra edad.
A continuación se presenta una lista con puntos a seguir
por parte de los padres para lograr una nutrición adecuada
de los bebés, no necesariamente celíacos. Se recomienda
que las pruebas de diagnóstico no se hagan a tan temprana
edad, en cambio, la supervisión en la ingesta del gluten
y el seguimiento de los pasos a continuación mencionados
son importante para detectar la posible celiaquía en los
bebés.
Cuando llega el momento de la ablactación, la madre, o las
personas que estén a cargo del niño, deben tener presente
que esta nueva etapa cumple una doble función: nutrir al
niño y educarlo en materia de alimentación. Por este
motivo es necesario recordar los siguientes puntos:
- Conviene que nunca se introduzcan en la dieta dos alimentos
nuevos a la vez. Esta medida permite conocer la tolerancia del
niño a cada alimento.
- Nunca se debe forzar al pequeño a aceptar los alimentos.
- Con frecuencia, los alimentos son rechazados cuando se dan por
primera vez. Es necesario adoptar una actitud paciente cada día,
hasta lograr que el niño se acostumbre a la consistencia
y el sabor del alimento que se le ofrece.
- Hay que recordar que la cantidad de alimentos que consume el
bebé suele ser muy variable de un día para otro
o de una semana a otra.
- No se debe añadir sal a los alimentos.
- Es conveniente restringir el aporte energético en la
dieta de niños obesos o con sobrepeso, sobre todo si sus
padres son obesos.
- Se debe tomar en cuenta que si se siguen ofreciendo alimentos
colados después del sexto mes de vida se dificultará
la introducción posterior en la dieta de alimentos de mayor
consistencia.
- Nunca se deben mezclar cereales, huevo o algún alimento
con leche.
- Si existen antecedentes de alergia en los padres o en la familia
de éstos, es recomendable que los cítricos y el
huevo se introduzcan en la alimentación del niño
después del primer año de edad.
- Hay que recordar que el personal de salud y la madre cuidarán
la calidad de la dieta y dejarán que el niño determine
la cantidad de alimento que consumirá.
- A medida que se introducen los alimentos sólidos y semisólidos
en la dieta, el bebé reduce en forma progresiva el volumen
de leche que ingiere.
- Se debe incrementar poco a poco la cantidad de cada alimento
que se ofrece al niño. Así, a partir de una cucharada
cafetera se llegará a darle de dos a cuatro cucharadas
soperas.
- El horario de alimentación del niño se debe ajustar
al horario de la familia y, sobre todo, al de la madre; por ello
se recomienda incrementar hasta llegar a tres el número
de comidas con alimentos sólidos que se ofrecen al niño.
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